El Istmo de Tehuantepec cuenta con una serie de historias, cuentos y leyendas que se han trasmitidos de generación en generación, el pueblo de San Blas Atempa comparte muchas de estas anécdotas, además de contar con relatos propios del lugar.

 

Cuentos de Xhandúu (Día de muertos)

 

Altar de Muerto

Son muchos los cuentos que se escuchan en estas fechas, muchos de ellos dicen son hechos verídicos, basados en experiencias reales:

Tal es el caso de la tradición oral que cuenta que las personas que fallecen exactamente en el día de muertos, no logran entrar al cielo, pues se encuentra cerrado ya que todas las almas están en la tierra. Pero además de esto, los muertos viejos por así decirlo, se comerán su carne en ese día, lo que los zapotecos denominan beela yaa o carne viva o cruda.

Existe una muy común que cuenta que hubo un hombre que no creía que los muertos vinieran, su mujer al ver que se aproximaba el día de muertos, pidió a su marido dinero para comprar las ofrendas, a lo que su marido le contesto, que si quería poner algo en la "mesa del santo", colocara una calabaza partida en 4 pedazos previamente cocida sobre el comal, y en vez de frutas el mismo coloco huesos de toro.

Así pues llego el día, el hombre se fue a cortar leña como de costumbre, serian las 4 o 5 de la mañana cuando escucho voces, presuroso busco el lugar de donde provenían los sonidos, y cual fue su sorpresa, al ver que una caravana de niños iban cantando, abrazando su dulces frutas y cirios, luego vio a los jóvenes, adultos mayores y ancianos, y fue tal su tristeza al ver al final a sus padres, llorando y abrazando sus calabazas y huesos, que desde entonces celebró año con año, la fiesta de todo santos.

 

Las piedras del Cerro del Tigre.

 

Cerro del Tigre

En la villa de San Blas Atempa, existe un cerro denominado del tigre o más bien cerro del jaguar, en este montículo hay una hilera de piedras, de las que se cuentan dos historias.

La primera dice, que este lugar fue un oráculo, en tiempos de los binnigulazaa o antiguos zapotecas, el lugar fue abandonado, a la llegada de los españoles, pero quedo "encantado", este cerro era un lugar de transito continuo, el "encanto" funcionaba de la siguiente manera, el viajero escuchaba un silbido, durante todo el trayecto por este lugar, si volteaba la mirada hacia atrás se convertía en piedra automáticamente, de ahí que las piedras son hombre y animales de carga, que desafortunadamente hicieron caso omiso de esta historia, además los pobladores de este municipio e incluso de otros cuentan que el cerro "rugía", justo antes de que empezara a llover.

La segunda dice que este cerro estuvo atestado de jaguares que ponían en peligro a los zapotecas, estos mandaron a llamar a un brujo huave, quien hizo salir del mar a una inmensa tortuga para que devorase a los felinos. Al llegar, al pie del cerro los jaguares venían bajando en fila y al ver a la gigantesca tortuga quedaron petrificados. Pero la tortuga también causó miedo a los habitantes quienes pidieron al brujo que igualmente la convirtiera en piedra, por ello hasta nuestros días podemos conocer a la piedra de tortuga en zapoteco Guie bigu por la semejanza que tiene con aquel místico animal y también a los jaguares alineados desde el pie hasta la cima del cerro.

 

Binnii Dxhaabaá (Gente mala)

 

Mujer de Luto

Como en varias partes de México y el mundo, el mito de los nahuales o personas que se transforman, sigue vigente y se le aplica principalmente a los brujos y brujas de la región, en Santo Domingo Tehuantepec se localizan en los barrios de Santa Cruz Tagolaba y Santa Maria Reoloteca y en San Blas Atempa en las márgenes del río.

Se cuenta que existen una rocas a la orilla de río Tehuantepec, lugar en donde los binni dxhaaba se convierten en animales, el ritual se hace para obtener un deseo y consiste en darse de topes 3 veces contra las piedras para que la persona pueda despojarse de su piel humana y tomar la forma del animal que quiera, a lo que los zapotecas denominan BIDXHÁ, principalmente acostumbran convertirse en cerdos, por lo que el Termino que se emplea es el de Bihui dxha o cerdo del demonio, se cuenta que estos animales salen de noche a causar males, a quienes encuentren en el camino y lo curioso es la forma de combatirlos, ya que para derrotarlos hay que 'orinar' piedras y arrojárselos. Se cuenta que en una ocasión, un hombre descubrió a una bruja que se había despojado de su piel, y para evitar que volviese a su forma humana, cubrió su piel con sal de mar, al curtirse la piel la bruja quedo convertida en cerdo por siempre. Otros que también adoptan formas diversas son los BIDXHÉE, Este es un ser fantástico que tan breve toma la forma de un niño como la de un coloso o bien con forma de mujer seducía a los hombres robándoles su vitalidad.